Villa Rosas, un barrio que nació de una iniciativa privada

Villa Rosas, Estación Spurr

Corría el año 1905 cuando Ricardo Martínez Rosas compró una fracción de chacra en Bahía Blanca, dividiéndolo en varias manzanas y dando el condominio de 14 de ellas a su hermano Emilio Martínez Rosas.

El 17 de diciembre del año 1905 la sociedad “Rosas Hermanos” comenzó a vender sus lotes a obreros portuarios del ferrocarril, asentándose así los primeros habitantes del barrio.

En sus primeros momentos, era un barrio eminentemente residencial. No había muchos comercios. La mayoría de sus habitantes hacían sus compras diarias en Bahía Blanca o Ingeniero White aprovechando las frecuencias del tren.

Villa Rosas comenzó a cercer mucho más con la concreción de tres obras puntuales: la construcción de la Compañía de Gas, la estación Spurr, y el camino empedrado entre White y Bahía Blanca.

“La Villa” era, por decirlo, un barrio que estaba poblado por trabajadores del puerto y por los braceros que intervienen en los trabajos de las grandes barracas de cereales y acopios del país que existen hacia esa parte de la ciudad.

Se viene el empedrado, el camino que une a Bahía Blanca con Ingeniero White

La distancia de la fundación de Bahía Blanca respecto de su puerto estuvo condicionada por la obtención de agua de calidad y en cantidad, como también de un suelo firme.

Esta situación derivó en la necesidad de establecer un trayecto firme que posibilite la comunicación entre ambos centros.

El crecimiento de la localidad portuaria de Ingeniero White y el desarrollo de Bahía Blanca en todos sus aspectos incrementaron año a año el tráfico de personas y mercaderías.

Sin embargo, para el año del Centenario de la República, el camino al puerto no había sido concretado.

La distancia de nueve kilómetros entre un punto y otro, debía ser recorrida por terrenos bajos, inundables, algunos convertidos en verdaderos cangrejales y consecuentemente peligrosos.

En septiembre de 1911, La Semana Comercial, una revista muy popular de aquellas épocas, en referencia al camino señalaba que “todo su trayecto es lo que se dice un mata caballos, una serie infinita de pozos y zanjas peligrosísimas para la vida de los conductores y para el valor de las mercaderías‛.

La nota finalizaba señalando que, antes de tomar la decisión de paralizar el tránsito, los sectores comerciales involucrados pedirían una reunión al gobierno provincial.

Las dificultades locales por definir el trazado del camino al Puerto fueron bien aprovechadas por Arturo Coleman quien propuso un nuevo trazado, este por caminos más aptos físicamente, que pasaban casi íntegramente por tierras del Ferrocarril del Sur (FCS) y que llevaban exclusivamente al puerto de dicha empresa.

El poder del “Virrey” como popularmente se lo conocía a Coleman quien era la máxima autoridad de la empresa del Ferrocarril del Sud en nuestra ciudad, un verdadero referente de la vida social, comercial e industrial local, lo llevó a entrevistarse directamente con el Gobernador Vergara y hacerle la oferta, la cual fue difícil rechazar.

El camino pasaría por 5,5 km. de tierras de la empresa, la cual “donaría” el suelo necesario para la obra y costearía la pavimentación en dicha extensión.

Posteriormente y sin dejar que la prensa se entere anticipadamente, se lo comunicó al Intendente Municipal.

El 22 de mayo de 1912 el HCD aceptó la propuesta del FCS y estableció que el ancho del camino desde la avenida Colón hasta su enlace en la calle Guillermo Torres, sería de 25 metros y desde allí hasta el acceso al puente de Ingeniero White que cruza la playa de maniobras (La Niña) su ancho sería de 17,32 metros.

El ingeniero Jorge Delpech preparó los pliegos de condiciones y por licitación pública, los señores Reid y Cía., obtuvieron el contrato.

Las obras comenzaron de inmediato y para ello se compraron tres millones de adoquines de Tandil. La construcción del camino se terminó tres años después, habilitándose el 10 de julio de 1915.

Para entonces, en el trayecto que media entre la plaza Rivadavia y el puente de la avenida Colón, faltaba pavimentar todavía cuatro cuadras.

El camino a Ingeniero White recibió el nombre de avenida General Arias y, a comienzos de los años treinta – durante la gestión de Agustín de Arrieta – se plantaron los eucaliptus tan característicos de su paisaje.

Construcción de la Compañía de Gas

La concesión para la construcción de la Compañía de Gas, fue comprada por una empresa inglesa (dependiente del Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico) la cual le dio un gran impulso a la iniciativa para administrar servicios como los de agua corriente, electricidad y tranvías.

Fábrica de Gas, en Villa Rosas
Fábrica de Gas, en Villa Rosas

En un principio el gas se utilizó para alumbrado y calefacción. Luego, con el auge de la energía eléctrica, se adecuó al uso en en cocinas, calentadores de agua y estufas.

La fábrica está inventariada como bien patrimonial de la ciudad y que, todavía, conserva parte de sus instalaciones.

La Estación Spurr

Muy cerca de allí, la estación Spurr, propiedad de la línea del Ferrocarril Sud, media entre la estación Bahía Blanca y El Puerto.

Andén de la Estación Spurr, en Villa Rosas
Andén de la Estación Spurr, en Villa Rosas

El nombre de la estación está relacionado tanto con los ingleses como con el puerto.

“El marino Federico Spurr, de típico apellido inglés, tiene una historia verdaderamente notable por su constante navegación a los mares del sur. Nadie como él entró y salió tantas veces de la bahía Blanca, al mando del transporte Villarino, con el cual realizó nada menos que 193 viajes por el sur, tocando en todos ellos a Bahía Blanca”.

COLEMAN, Arturo: Mi vida como ferroviario inglés en la Argentina, 1887-1948, Bahía Blanca, 1948.

Spurr es sin duda una de las mejores obras de estaciones intermedias en toda la provincia de Buenos Aires.

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