La Sociedad Argentina de Pediatría y Unicef contra las medidas de Alberto

UNICEF Sociedad Argentina de Pediatría

Ya se deben imaginar a estas alturas los “dimes y diretes” de cada uno de los bandos. Se están “tirando con de todo”. A ninguno parece importarle absolutamente nada. Ambos bandos parecieran tener la mirada fija en las elecciones. Cualquier error que se cometa hoy tiene un costo político.

Por eso todo lo convierten en política. Todo es politizable aunque no sé muy bien si ese término existe.

Un día como el de hoy, donde todos están opinando, donde todos llevan agua para su molino, caes en la cuenta que a ningún bando les interesa nada más que sus intereses políticos.

Hablo de ambos bandos pero a niveles superiores. No a nivel local o regional que no tienen injerencia y tienen que pedir permiso a todo lo que digan esos bandos superiores. Porque si vamos al caso a Héctor Gay le encantaría que le den más vacunas, por ejemplo. Pero no depende de Héctor Gay ni de ningún intendente. Son actores de reparto.

En esta guerra mediática, los aparatos de formación de opinión están funcionando al 100% de sus capacidades. Desde las redes sociales por medio de los “cuasi religiosos” aún creyentes de sus líderes políticos hasta los medios de comunicación que cada uno de los bandos manejan.

Entonces ahí en el medio, la gente que no sabe para qué lado disparar, la gente que ya no sabe a quién creerle, se le hace difícil sacar conceptos objetivamente válidos. Salvo cuando aparecen instituciones legítimas y legitimadas para dar una opinión.

Es el caso de la Sociedad Argentina de Pediatría y UNICEF. ¿Alguien puede dudar del trabajo que realizaron, realizan y realizarán durante esta pandemia?

Luego de que el presidente Alberto Fernández anunciara anoche la suspensión de la presencialidad en las escuelas del por dos semanas desde el 19 de abril, emitieron un comunicado en el que instaron a las autoridades a que “la suspensión de la presencialidad escolar sea durante el menor tiempo posible”.

las escuelas son un lugar seguro”.

En línea con el asombro colectivo, la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) en conjunto con Unicef emitieron este mediodía un comunicado en el que dejaron en claro que “la escuela es un lugar seguro y trabajar con niñas y niños no es un factor de riesgo”.

“Desde el comienzo del aislamiento social y la suspensión de las clases presenciales establecidas como consecuencia de la pandemia COVID 19, la Sociedad Argentina de Pediatría y Unicef monitoreamos con preocupación el impacto en niñas, niños y adolescentes -resalta el texto difundido a los medios-.

La escuela es indispensable para su desarrollo y bienestar, para la adquisición de conocimientos y el fortalecimiento de aspectos psíquicos y sociales. Su ausencia genera graves consecuencias para su salud, tanto emocionales como físicas”.

Y tras asegurar que “la escuela además constituye un sitio seguro mientras sus padres, madres y cuidadores/as trabajan, contribuyendo así́ a la actividad económica de la sociedad”, los expertos remarcaron que “es una herramienta de equidad social indispensable, particularmente en los grupos sociales más vulnerables”.

La Convención sobre los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes fue ratificada por Argentina, otorgándole rango constitucional. En ella, los Estados partes reconocen el derecho de los niños, niñas adolescentes a la educación, y que la misma se pueda ejercer progresivamente y en condiciones de igualdad de oportunidades (Art.28 CDN).

“Existe consenso internacional que aún en estados de pandemia, crisis o catástrofes, el marco legal está dado por los derechos humanos. La educación es un derecho humano fundamental, que tiene como finalidad garantizar una educación de calidad para todos los niños, niñas y adolescentes del país. La plena vigencia de los derechos de los niños, niñas y adolescentes es un compromiso de toda la sociedad y debe estar permanentemente presente en la agenda de las decisiones políticas y sociales”, señalaron los especialistas, quienes instaron a las autoridades “a que esta decisión de la no presencialidad escolar por las razones epidemiológicas de público conocimiento, sea durante el menor tiempo y lo más sectorizado posible”.

En otro párrafo del documento, la SAP y Unicef “adhieren a las palabras del Secretario General de las Naciones Unidas para ‘que nadie quede atrás’ y acompañan los Objetivos del Desarrollo Sustentable para el 2030, que priorizan la educación entre otros derechos”.

Un duro comunicado de instituciones que saben de lo que hablan.