La primera Usina eléctrica de Bahía Blanca

Primera Usina de Bahía Blanca

Siempre comienzo este tipo de artículos que hacen referencia a la historia de Bahía Blanca con el año 1884 como punto de partida de una ciudad de Bahía Blanca en desarrollo.

En esos tiempos, la ciudad comenzó su camino en su etapa expansiva. Esto se produce en un contexto de apertura de las grandes inversiones de capital extranjero en nuestro país, especialmente Inglaterra, que permitió el avance de ferrocarriles y la construcción de puertos marítimos que cambiaron nuestra historia como ciudad.

Este rápido crecimiento puso en evidencia que los servicios básicos para los pobladores eran casi inexistentes. Ante esto fueron varios los proyectos que se fueron presentando de alumbrado que luego no se ejecutaron.

A partir de 1889 también se presentaron varios para el alumbrado por energía eléctrica. Finalmente, en 1897, una propuesta del Sr. Carlos Thursby obtiene la concesión para establecer el servicio y en 1899 se inician los trabajos de construcción.

La primera Usina eléctrica de Bahía Blanca

El 20 de octubre de 1899 se inaugura el servicio de alumbrado público y en febrero de 1901 comenzó el servicio a los particulares. La primera usina eléctrica fue construida en un solar de la calle Fitz Roy, lugar conocido después como la Quinta de Barker; estaba equipada con tres dínamos de 75, 150 y 240 kw cada uno.

Primera Usina de Bahía Blanca
Primera Usina de Bahía Blanca

Las primeras lámparas de alumbrado público, los primeros comercios y las primeras viviendas familiares fueron alimentadas por la electricidad generada en este sitio.

En 1902 la South American Light and Power Company Limited adquiere todos los derechos de la empresa y explota el servicio con muchas dificultades y accidentes, hasta que finalmente se procede al cierre de la usina. El alumbrado se reemplaza por faroles a base de alcohol carburado.

Cuando en 1927 el inmueble pasó a nuevas manos, el viejo edificio fue demolido.

El destino de la obra posterior –la que llegó a nuestros días– fue servir como depósito, talleres y oficinas. El edificio se convirtió en “una referencia del barrio” e impulsó la construcción de nuevas tareas, operando como estímulo para una ciudad creciendo hacia el sur.

La empresa se estatizó en 1947 y se privatizó en la década del 90. En este último cambio, el inmueble pasó a ser propiedad de la Municipalidad.