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Historia bahiense

Fundación del barrio Villa Mitre 🟢⚪⚫

Año 1880. Bahía empezó un proceso de expansión. La Campaña del Desierto liderada por Roca, la llegada del ferrocarril en 1884 que empieza a conectar Bahía Blanca con Buenos Aires y a la zona rural con el puerto, hacen de Bahía Blanca una ciudad muy importante a nivel regional para el modelo agroexportador reinante en esas épocas.

De este modo, se produjo un enorme crecimiento demográfico fruto del aluvión inmigratorio. La infrastructura de Bahía Blanca para esa época se vio superada.

Comienzan a multiplicarse los “conventillos” y las casas de inquilinato. Allí vivían hacinados y en condiciones no muy buenas desde lo sanitario. Era una situación desesperante.

Pero esta situación no solo se daba en Bahía Blanca. Efectivamente, en octubre de 1907 estalló en Buenos Aires una huelga de inquilinos de conventillos que fue duramente reprimida por la policía.

Si bien en nuestra ciudad eso no se replicó, porque en Bahía no se adhirieron a esa medida, la prensa local comenzó, entonces, una campaña periodística a favor de la construcción de viviendas populares en sectores periféricos de la ciudad.

En este momento es cuando entran en escena Jorge Moore, Bartolomé Tellarini, Juan Francisco Canata y Federico W. Mux, propietarios de quintas en la zona norte de la ciudad más allá del Napostá, fundaron una empresa que se llamó “Sociedad de Villas y Terrenos” para el loteo de esas tierras.

Los planos, la subdivisión, mensura, amojonamiento y reserva para calles y plaza fueron confiados al ingeniero Saturnino Leiva. El 7 de mayo de 1906 el Concejo Deliberante aprobó los planos y el proyecto del nuevo sector a urbanizar: La Reina de las Villas

El domingo 17 de junio de 1906 salió a remate la manzana ubicada entre Rivadavia, 14 de Julio, Caseros y Agustín de Arrieta.

El 18 de junio de 1906, el señor Santos Cicchini hizo ocupación efectiva del terreno que había adquirido en Rivadavia 1371, a raíz de lo cual se considera oficialmente 18 de junio como la fecha fundacional del barrio.

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Historia bahiense

Villa Rosas, un barrio que nació por iniciativa privada 📌

Corría el año 1905 cuando Ricardo Martínez Rosas compró una fracción de chacra en Bahía Blanca, dividiéndolo en varias manzanas y dando el condominio de 14 de ellas a su hermano Emilio Martínez Rosas.

El 17 de diciembre del año 1905 la sociedad “Rosas Hermanos” comenzó a vender sus lotes a obreros portuarios del ferrocarril, asentándose así los primeros habitantes del barrio.

En sus primeros momentos, era un barrio eminentemente residencial. No había muchos comercios. La mayoría de sus habitantes hacían sus compras diarias en Bahía Blanca o Ingeniero White aprovechando las frecuencias del tren.

Villa Rosas comenzó a cercer mucho más con la concreción de tres obras puntuales: la construcción de la Compañía de Gas, la estación Spurr, y el camino empedrado entre White y Bahía Blanca.

“La Villa” era, por decirlo, un barrio que estaba poblado por trabajadores del puerto y por los braceros que intervienen en los trabajos de las grandes barracas de cereales y acopios del país que existen hacia esa parte de la ciudad.

Se viene el empedrado, el camino que une a Bahía Blanca con Ingeniero White

La distancia de la fundación de Bahía Blanca respecto de su puerto estuvo condicionada por la obtención de agua de calidad y en cantidad, como también de un suelo firme.

Esta situación derivó en la necesidad de establecer un trayecto firme que posibilite la comunicación entre ambos centros.

El crecimiento de la localidad portuaria de Ingeniero White y el desarrollo de Bahía Blanca en todos sus aspectos incrementaron año a año el tráfico de personas y mercaderías.

Sin embargo, para el año del Centenario de la República, el camino al puerto no había sido concretado.

La distancia de nueve kilómetros entre un punto y otro, debía ser recorrida por terrenos bajos, inundables, algunos convertidos en verdaderos cangrejales y consecuentemente peligrosos.

En septiembre de 1911, La Semana Comercial, una revista muy popular de aquellas épocas, en referencia al camino señalaba que “todo su trayecto es lo que se dice un mata caballos, una serie infinita de pozos y zanjas peligrosísimas para la vida de los conductores y para el valor de las mercaderías‛.

La nota finalizaba señalando que, antes de tomar la decisión de paralizar el tránsito, los sectores comerciales involucrados pedirían una reunión al gobierno provincial.

Las dificultades locales por definir el trazado del camino al Puerto fueron bien aprovechadas por Arturo Coleman quien propuso un nuevo trazado, este por caminos más aptos físicamente, que pasaban casi íntegramente por tierras del Ferrocarril del Sur (FCS) y que llevaban exclusivamente al puerto de dicha empresa.

El poder del “Virrey” como popularmente se lo conocía a Coleman quien era la máxima autoridad de la empresa del Ferrocarril del Sud en nuestra ciudad, un verdadero referente de la vida social, comercial e industrial local, lo llevó a entrevistarse directamente con el Gobernador Vergara y hacerle la oferta, la cual fue difícil rechazar.

El camino pasaría por 5,5 km. de tierras de la empresa, la cual “donaría” el suelo necesario para la obra y costearía la pavimentación en dicha extensión.

Posteriormente y sin dejar que la prensa se entere anticipadamente, se lo comunicó al Intendente Municipal.

El 22 de mayo de 1912 el HCD aceptó la propuesta del FCS y estableció que el ancho del camino desde la avenida Colón hasta su enlace en la calle Guillermo Torres, sería de 25 metros y desde allí hasta el acceso al puente de Ingeniero White que cruza la playa de maniobras (La Niña) su ancho sería de 17,32 metros.

El ingeniero Jorge Delpech preparó los pliegos de condiciones y por licitación pública, los señores Reid y Cía., obtuvieron el contrato.

Las obras comenzaron de inmediato y para ello se compraron tres millones de adoquines de Tandil. La construcción del camino se terminó tres años después, habilitándose el 10 de julio de 1915.

Para entonces, en el trayecto que media entre la plaza Rivadavia y el puente de la avenida Colón, faltaba pavimentar todavía cuatro cuadras.

El camino a Ingeniero White recibió el nombre de avenida General Arias y, a comienzos de los años treinta – durante la gestión de Agustín de Arrieta – se plantaron los eucaliptus tan característicos de su paisaje.

Construcción de la Compañía de Gas

La concesión para la construcción de la Compañía de Gas, fue comprada por una empresa inglesa (dependiente del Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico) la cual le dio un gran impulso a la iniciativa para administrar servicios como los de agua corriente, electricidad y tranvías.

En un principio el gas se utilizó para alumbrado y calefacción. Luego, con el auge de la energía eléctrica, se adecuó al uso en en cocinas, calentadores de agua y estufas.

La fábrica está inventariada como bien patrimonial de la ciudad y que, todavía, conserva parte de sus instalaciones.

La Estación Spurr

Muy cerca de allí, la estación Spurr, propiedad de la línea del Ferrocarril Sud, media entre la estación Bahía Blanca y El Puerto.

El nombre de la estación está relacionado tanto con los ingleses como con el puerto.

“El marino Federico Spurr, de típico apellido inglés, tiene una historia verdaderamente notable por su constante navegación a los mares del sur. Nadie como él entró y salió tantas veces de la bahía Blanca, al mando del transporte Villarino, con el cual realizó nada menos que 193 viajes por el sur, tocando en todos ellos a Bahía Blanca”.

COLEMAN, Arturo: Mi vida como ferroviario inglés en la Argentina, 1887-1948, Bahía Blanca, 1948.

Spurr es sin duda una de las mejores obras de estaciones intermedias en toda la provincia de Buenos Aires.

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Historia bahiense

¿Por qué el barrio Noroeste se llama así? 🤔

El barrio Noroeste cumplió este año 134 años de existencia. Debo confesar que no sabía mucho del barrio a pesar de que nací y me crié muy cerca de ahí.

Por eso decidí leer un poco de su historia que, como dicen los que saben (como la Dra. Mabel Cernadas y el Dr. José Marcilese), es un barrio con una historia arraigada al trabajo.

Orígenes del barrio Noroeste

Tenemos que ubicarnos en el contexto de una Bahía Blanca de 1887, es decir, una ciudad muy ferroviaria, muy portuaria y que atraía muchos pero muchos inmigrantes europeos que buscaban una mejor vida en esta región.

En este año, Luis D´Abreu (empresario de origen portugués) obtiene la concesión -por parte de Nación- de la explotación de una línea de trenes entre Bahía Blanca y lo que hoy es la provincia de La Pampa.

Esta concesión fue transfiriéndose a diferentes empresas hasta quedar en manos de la firma The Bahía Blanca and North Western Company Limited. Es de esta empresa que nace el nombre del barrio Noroeste (North Western traducido al castellano es “Noroeste”).

¡Ya sabemos el por qué del nombre del barrio! Vamos bien…

Estación Noroeste

La inauguración de la Estación Noroeste vino unos años después, en 1891. Esto porque en los años previos se fueron construyendo estaciones intermedias y se fueron tendiendo nuevas vías de trenes.

La inauguración de la Estación Noroeste fue como un suceso que marcó un antes y un después en el barrio porque comenzaron a llegar más inmigrantes en busca de oportunidades de trabajo que la nueva empresa ferroviaria (The Bahía Blanca and North Western Company Limited) ofrecía.

En esos años el barrio comenzaba a crecer. Tal es así que en 1894 se inauguran la iglesia y el colegio de La Piedad que consolidan el crecimiento del barrio. Ya en 1897 el Mercado Victoria termina su primera etapa.

En 1904 The Bahía Blanca and North Western Company Limited fue comprada por The Bahía Blanca and Pacific Company Limited. En 1924 fue comprada por Ferrocarril del Sud.

¿Por qué es importante esta sucesión de transferencias?

Porque desde que la compró Ferrocarril del Sud el barrió explotó de trabajo y esto se dio así porque en el sector se instalaron talleres que reparaban y mantenían locomotoras y eso dio mucho trabajo en una época eminentemente ferroviaria.

Los vecinos del noroeste eran sinónimo de trabajadores ferroviarios y lo hacían en donde hoy es el Parque Noroeste (entre las calles Rondeau, Juan Molina, Sixto Laspiur y Malvinas)

Tanto crecieron los talleres que el barrio se fue extendiendo al mismo ritmo que crecía la ciudad. Pero había un problema…

El crecimiento del barrio no siempre respondía a una planificación estatal ordenadita, sino que crecía por la demanda constante del mercado, por los intereses de las empresas y con un poco intervención estatal.  

Esto trajo como consecuencia que el Noroeste -y otros barrios que estaban desarrollándose también- se extiendan, se desarrollen y crezcan sin los servicios elementales (agua, luminarias, ectéctera).

Sociedad de Fomento

De este tipo de problemáticas surge la necesidad de las sociedades de fomento que no es más que la asociación de vecinos del barrio que funcionaban como intermediarios entre el resto de los vecinos y el Estado.

Funcionaban como espacios de contención y reclamo. Pero también eran ámbitos de socialización y generación de actividades culturales.

En el Barrio Noroeste la primera sociedad de fomento se conformó en 1934, siendo su presidente inicial el señor Luis Tibiletti. Originariamente funcionó en una antigua casona de la calle Malvinas al 700, luego ocupó diversas propiedades hasta que en 1971 adquirió la propiedad de Líbano y Patricios.

Se vienen los clubes deportivos

En la primera mitad del siglo XX esta voluntad juntarse en beneficio del barrio se extendió también a la actividad deportiva. Así van naciendo muchos clubes de fútbol, básquet, atletismo, bochas y ciclismo, cómo así también a la organización de actividades sociales y culturales.

Entre ellos se puede mencionar a El Danubio, Catamarca, El Cometa, Colón, Velocidad y Resistencia, Sportivo Noroeste, Sixto Laspiur, Deportivo Unión, Gorriti, entre otros.

El crecimiento poblacional hizo imprescindible la apertura de estable -cimiento educativos, inicialmente de carácter primario y con posteriori dad de nivel secundario, que conjuntamente con la escuela de oficios de La Piedad permitieron la formación de los hijos de la familias que atraídas por el trabajo ferroviario se instalaban en el sector.

De esta manera al promediar el siglo XX el Barrio Noroeste ya era uno de los barrios más representativos de la ciudad, con una población consolidada y un desarrollo sostenido a partir de las posibilidades laborales que los Talleres Noroeste brindaban a los vecinos del sector.

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