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Economía del conocimiento, el valor de lo intangible

Economía del conocimiento

Hubo una época no muy lejana donde las empresas súper exitosas invertían mucha plata en edificios, en locales, en fábricas, en maquinaria, hardware, autos, y un largo etcétera.

Es decir, invertían en algo que se podía tocar, algo que se podía medir. En definitiva, cosas que terminaban reflejándose en la contabilidad de la empresa.

Pero de manera silenciosa, algo empezó a cambiar.

Las empresas empezaron a invertir mucha plata en cosas como softwares, invertir en recolección de datos de sus clientes, invertir en la creación de marcas potentes y mantener su reputación a través de la publicidad, invertír mucho en investigación y desarrollo (I+D) que acabaría con la creación de diseños de nuevos productos, en patentar esos diseños de futuros productos, en organizarse de manera más eficiente (organización interna) o en formar y capacitar a los trabajadores en nuevas habilidades.

Es decir, silenciosamente empezaron a inveritr en cosas intangibles que, como no se pueden tocar, no aparecían en la contabilidad de las empresas.

Ojo, no es que sea una novedad de ahora esto.

Imaginate que en 1800 una empresa farmacéutica de éxito ya invertían mucho dinero en investigación y en patentar sus descubrimientos. Pero no se contabilizaba porque el dinero se invertía en materias primas, fábricas, herramientas para convertirlos en medicamentos.

Por eso era lo único que contabilizaban.

Hoy hay empresas farmacéuticas que valen billones sin fábricas, sin grandes propiedades tangibles y sin haber lanzado siquiera un solo producto al mercado sólo por haber generado expectativas de que quizá consigan una vacuna ganadora contra COVID-19. Han atraído inversiones loquísimas por una investigación que aún está en fase de pruebas.

Las cinco empresas más grandes del mundo en 1975 eran de petróleo, de productos electrónicos, industriales y del hogar.

Sumaban 590 mil millones de dólares en posesiones tangibles. Comparativamente sus activos intangibles eran pocos.

El equilibrio ha ido cambiando hasta que hoy las cinco empresas más grandes del mundo son cinco gigantes tecnológicos cuyas propiedades tangibles suman cuatro millones de dólares pero su valor intangible se dispara hasta cifras que no te podés imaginar.

Seguro que usaste los servicios de, al menos, dos de esos cinco gigantes.

Pero la mayoría de sus servicios no se pueden tocar son bytes, información que viaja por el aire. De hecho ni siquiera pagás por ellos con dinero. Pagás con tus datos.

Cada vez que los usás gratis estas empresas aprenden más datos sobre ti y sobre millones de personas haciendo que su valor aumente más y más.

En el siglo pasado, el valor de un país estaba en sus recursos naturales (petróleo, carbón, diamantes, mucho trigo). Hoy uno de los mayores recursos de Inglaterra es una idea: un niño mago con lentes.

Ese chico de ficción le dio empleo y dinero a millones de personas y ha hecho su creadora más rica que la reina de Inglaterra. Y es propiedad intelectual, conocimiento.

Esta “nueva” economía se le llama, economía del conocimiento. Antes nuestra economía estaba fundamentalmente hecha de cosas físicas. Hoy nuestra economía es cada vez más ideas, información, conocimiento, emociones.

Sí. Las empresas invierten mucho, pero mucho dinero en generarte emociones (a través de la publicidad)

La economía del conocimiento siempre estuvo ahí. Pero como era una pequeña parte de la economía no se medía. Sin embargo, poco a poco se ha hecho tan grande que hoy representa una parte sumamente importante y aún así, se sigue ignorando.

 “Capitalismo sin capital, el auge de la economía intangible”

Es un libro donde sus autores, entre tantas cosas importantes que escribieron, dicen que los intangibles pueden ser la pieza que falte para explicar el aumento de la desigualdad en el mundo.

¿Por qué piensan así?

Primero: son muy ESCALABLES.

Si quiere expandir un negocio tangible tendrás que construir nuevas fábricas, comprar locales, más vehículos algo que es costoso y lleva tiempo pero si creas una app en USA puedes llevarla a toda latinoamérica prácticamente al instante y casi sin costes.

Pongamos el ejemplo de taxis…

Suponete que sos un conductor de taxi particularmente emprendedor y quisieras ampliar tu negocio. Tendrías varias limitaciones como el conocimiento de la geografía de la zona o la cantidad de dinero con la que cuentas. Podés meter 5 personas en tu taxi pero si quieres servir a más gente, necesitas comprar otro taxi, emplear otro taxista.

Ahora pensá en una empresa como Uber, que tiene un algoritmo muy valioso para asignar taxis. No tiene que comprar un nuevo algoritmo cada vez que quiera ampliar su negocio; el que tiene se puede usar en cualquier gran número de taxis en la ciudad y, de hecho, en cualquier número de ciudades.

Cuando las empresas basadas en intangibles se expanden casi no hay límite a lo grandes que pueden ser.

De una fábrica sabes en qué lugar está situada pero los activos intangibles no están atados a un lugar físico lo que hace difícil recaudar impuestos.

Segundo: el EFECTO DERRAME

Lo que implica que a otras empresas les resulta relativamente fácil el aprovechamiento de inversiones intangibles externas. En general, el mundo de las ideas está, comparativamente, poco protegido contra su copia o utilización y, por ello, tiene mayor justificación la financiación pública.

Los beneficios de los intangibles pueden ser aprovechados por otras empresas. Un ordenador que se manejaba con ventanas e iconos en lugar de escribiendo texto fue la idea de una empresa X.

No vendieron muchos ordenadores pero otra empresa los copió y le fue un poco mejor. A su vez una nueva empresa copió a la anterior y éstos se lo prestaron. Pero quien se gastó el dinero en años de investigaciones fueron estos primeros, la empresa X.

Tercero: costes hundidos

Antes si las cosas llevan mal para alguna compañía cerraban y vendía sus activos tangibles, sus fábricas, sus vehículos recuperando parte de la inversión.

Pero cuando una compañía que ha hecho grandes inversiones intangibles cierra lo tiene muy difícil para recuperar el dinero porque es difícil vender, por ejemplo, una investigación que tiene en marcha o una marca en cuya promoción ha gastado mucho pero que quizá ha perdido el prestigio,

Esta es una de las razones por la que los bancos, un pilar esencial de nuestra economía tanto que se dice que está bancarizada, prestan dinero a empresas y países aunque tienen valor tangible porque si no les devuelven el dinero pueden quedarse con sus posesiones físicas que pusieron como garantía.

Pero es difícil que un banco te dé un préstamo si pones como garantía una cuenta de ‘twitter’ con un millón de seguidores reales, parece un chiste pero es algo con un gran valor intangible en la industria de la publicidad, por ejemplo.

En resumen: desigualdad

Hoy por hoy la economía intangible beneficia más a los más grandes. La escalabilidad y los derrames también pueden beneficiarte si sos pequeño pero el riesgo es enorme y es difícil empezar.

Eso está creando un grupo de empresas líderes que sí pueden apostar por los intangibles y cada vez son más productivas que el resto de las empresas.

Además manejar bien intangibles requiere de cierto nivel de estudios, de modo que en estas empresas se están generando puestos de trabajo difíciles de alcanzar para la gran mayoría y con sueldos que el resto de las empresas no pueden ni plantearse pagar.

Y aunque el conocimiento puede desarrollarse en cualquier parte, la realidad es que donde florece la economía intangible es en las ciudades prósperas y diversas donde las ideas vuelan y la gente es muy tolerante y liberal.

Eso está generando una división entre ciudades exitosas y el resto, que muchas veces es más tangible algo que muchos políticos aprovechan.

Esta división también se da entre países, Un país muy basado en tangibles están en desventaja frente al país que posee la marca de ese coche que es quien tiene el conocimiento y unos diseños, quién vende el producto final y quién se lleva la mayoría de los beneficios.

¿La Economía del conocimiento o de lo intangible es el enemigo? ¡NO!

Ni por asomo. Parecen el modelo de la película y no es así. Primero porque siempre han existido.

En la economía siempre habrá bienes tangibles e intangibles como las ideas. Esto no es bueno ni malo, es normal.

Y segundo porque lo tangible y lo intangible SE APOYAN.

Hoy internet parece algo que flota por el aire pero es una combinación de intangibles como software y algoritmos, y de tangibles como el hardware y las tecnologías de la comunicación como líneas telefónicas y satélites.

Por otra parte el ordenador más caro es solo una máquina de escribir si no tenemos conocimientos para manejarlo o la tan ansiada vacuna es algo tangible porque te lo podrás inyectar o tragar pero nunca existirá sin inversión en conocimiento e investigación.

Si nos negamos a verlo los que si lo vean se pondrán a la cabeza.

Además los superpoderes de los intangibles como ser escalables o tener derrames hacen que hoy tengas gratis el correo, los mensajes y videollamadas, los mapas, etcétera. Todos ellos son servicios que en su día costaban plata.

Por qué estados y empresas siguen haciendo como que los intangibles no existen? quizá una de las razones es que los impasibles necesitan el largo plazo para crecer y desarrollarse

Una investigación científica como una vacuna necesita dinero y de eso la ciencia está siempre escasea. Pero sobre todo necesita tiempo para formular teorías, probarlas, repetir las pruebas para ver si los resultados son concluyentes y los políticos no juegan a largo plazo.

En política se trata de hacer cosas que produzcan resultados antes de las siguientes elecciones, es decir, pensar en un plan a largo plazo como que en 15 años transformaremos la sanidad y la educación es poco rentable a nivel político.

No es que pensar a corto plazo sea un problema exclusivo de los gobiernos, le ocurre también a las empresas y para cualquier persona.

Conclusión

Todos tenemos la capacidad de tener nuevas ideas, de generar una reputación o de organizarnos junto a otras personas, de crear conocimiento. Los economistas dicen que si buscamos la causa profunda del crecimiento económico al final veríamos que es el conocimiento.

Da igual si es el conocimiento de una ingeniera que diseña una nueva tecnología o el conocimiento de un cocinero sobre cómo hacer unas albóndigas increíbles. El éxito de sus empresas y de sus países depende de su conocimiento.

El premio nobel de economía Finn Kydland decía en una entrevista que la crisis del coronavirus no es un terremoto o una guerra. No hay que reconstruir puentes ni carreteras ni cosas tangibles. Lo que tenemos que proteger es el conocimiento, el de los científicos, el de los médicos o el del cocinero que sabe hacer esas albóndigas.

Porque si se van a la calle, si caen en la pobreza que sabemos que va a crecer por primera vez en muchos años, perderemos mucho más que unos edificios.

Tenemos que apostar por el conocimiento. Nos estamos moviendo a toda velocidad hacia un mundo circular, digital e intangible.

Si llegaste hasta el final de este post y no te aburriste tanto, te recomiendo un post medio largo sobre la automatización del trabajo y el riesgo que implica para la clase media.

¿Puede desaparecer la clase media? ¿el sistema educativo actual ayuda a que eso pase?. Hay algo seguro, ninguno de los que vamos a votar habla de eso 👇

Ninguno de los que vas a votar habla de esto |

Fuente: COTEC