Dónde está la devolución de Ganancias

Devolución de Ganancias

No es que me preocupe a mí, porque soy pobre. Pero hay 1.200.000 de empleados que están esperando que les devuelvan lo que prometieron que les iban a devolver porque lo anunciaron con bombos y platillos.

Es que se está demorando la devolución porque el Ministerio de Economía y la AFIP no reglamentaron aún la ley que modificó el impuesto a las Ganancias. ¡Ya pasaron 40 días!

Desde la cartera de Economía y desde la AFIP dicen que hay que tener más paciencia, que se está trabajando en la esperada reglamentación de la ley. Pero el problema está en que si la reglamentación no se concreta esta semana, habrá pocas chances de que los cambios empiecen a regir con los salarios de mayo, por lo que la devolución de fondos se continuará demorando.

Ni Sergio Massa, impulsor de esta ley, entiende por qué se está demorando tanto. Esperaba que la reglamentación fuera rápida y permitiera que los cambios impactaran en los bolsillos de empleados en relación de dependencia.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, busca mantener a raya las rojas cuentas públicas, haciendo malabares para intentar equilibrar la asignación de recursos. Mientras hace esto, desde las diferentes áreas de gobierno le piden y le piden plata. Pero plata no hay.

Ante este panorama, la nueva ley de Ganancias representará una caída en los ingresos públicos de $45.000 millones en el año.

Guzmám, entonces, intenta demorar cada vez m{as los gastos públicos, en este caso las devoluciones de Ganancias, y hacerse fuerte en los millonarios ingresos fiscales provocados por la liquidación de commodities.

Se estima que la soja y el maíz dejarán en esta campaña ingresos adicionales por casi US$ 3.000 millones ($300.000 millones al tipo de cambio oficial) por encima de los calculado en el Presupuesto. A esto, Guzmán le puede sumar los $230.000 millones ya recaudados por el impuesto a la Grandes Fortunas.

Con esas dos variables, Economía se asegura contar con medio billón de pesos extra para darle batalla a las exigentes necesidades financieras de este año, marcado ya por la segunda ola de Covid-19, que está causando más muertes que la primera, y exigiendo al límite la estructura sanitaria.

(NA)