Basta de mosquitos. Remedios “caseros”.

Estoy harto de los mosquitos. Siento un odio visceral por ellos. Comprar repelente contra mosquitos en épocas de cuarentena es misión imposible.

No sólo porque no te querés cruzar a ningún zombie contagiado, sino porque solo conseguís repelentes tercera o cuarta marca que, claro, no sirven para nada.

¡Si pudiese conseguir el infalible espiral verde! Pero no hay, no encuentro en los comercios de proximidad.

No puedo ir a Walmart. Me queda lejos. Alberto Fernández y Héctor Gay se enojarían por romper el aislamiento social, preventivo y obligatorio.

Ayuda oficial

Por el barrio pasó la camioneta fumigadora. Pero iba muy apurado. Capaz se estaba escapando de una horda de personas “casos sospechosos” de COVID-19. Anda a saber. Pero iba rápido.

La avioneta fumigadora sobrevoló el barrio un par de veces. La escuché tipo 8 de la mañana. Tan emocionado de sentir la ayuda que salí a la ventana a saludarlo. No me vió, iba alto.

Lo positivo es que esta vez si se sintió un olor diferente en el aire. Pero los mosquitos seguían ahí. Firmes. ¿Son mutantes? Que bronca.

Estamos solos en esta. Google es mi enemigo

Viendo que la ayuda y la buena intención municipal no fue suficiente, había que arreglársela solito.

En la desesperación, empezás a probar todos los remedios caseros, consejos, trucos, magia negra, blanca y de todos los colores del arcoiris contra los mosquitos que salen en Google.

Google es el peor enemigo en estos casos porque, todos los sitios te dicen “Remedios caseros contra los mosquitos con productos que tenés en tu casa”.

Invito a esa gente a venir a casa y que vea que en cuarentena no tenés muchos productos. Sólo encontrarás muchos paquetes de harina, fideos y manteca. También muchos sobrecitos de jugos Clight.

No me quedó otra que salir a enfrentar zombies para comprar productos contra mosquitos ante la escasez de repelente OFF y el espiral verde.

Arriesgo mi vida para combatir este flagelo molesto que son los culex (Sí, aprendí que la especie de moquisto es culex). Mucho tiempo libre tengo en cuarentena.

Qué compré:
esencia de citronela. Es rica, pero no sirve para mosquitos.
clavos de olor valen $250 mangos los 50 gramos. SI. $250 por unas cositas que NO sirven para mosquitos tampoco. En teoría tenías que ponerlo con limón o naranja “para dormir placenteramente”. MENTIRA. No sirve.
dientes de ajo: mezclás los dientes macerados con agua y lo ponés en un rociador. Pulverizás en toda la casa, sobre todo, en cortinas y vértices de puertas y ventanas. Toda la casa con olor a ajo queda. Y muchos mosquitos porque TAMPOCO SIRVE.

No había más cosas qué comprar. Quedaron fuera de mi alcance: muchas fragancias en forma de velas, incienso y aceites; planta, especias, hierbas y flores; aceite esencial de eucalipto; entre muchos productos “caseros” más que recomendaban en Google.

¿Que está funcionando?

Después de haber salido a comprar productos que no sirvieron para auyentar mosquitos, derrotado le cuento por WhatsApp a mi señora madre cómo sobreviví al apocalipsis zombie para salir a comprar productos “caseros” contra los mosquitos.

Su respuesta fue: ¡boludo! poné una bolsa de agua en la ventana. También poné un vasito de vinagre con agua en las ventanas.

Pffff gasté fortunas en clavos de olor, ¿va a funcionar eso?

Conclusión: Esos métodos funcionaron. ¡Háganle caso a sus madres y no a Google!